Estados Unidos invierte US$2.000 millones en computación cuántica y toma participación en nueve empresas

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El gobierno de Estados Unidos anunció en mayo de 2026 una inversión de unos US$2.013 millones en nueve empresas de computación cuántica. A cambio del dinero, el Estado toma una participación accionaria minoritaria en cada una, una condición inédita para este sector y la mayor apuesta del país en investigación cuántica hasta la fecha.
IBM se lleva la mayor parte, US$1.000 millones, para construir la primera fábrica de obleas cuánticas del país. El resto se reparte entre fabricantes y startups que compiten por llegar primero a una computadora cuántica útil.
Qué anunció Estados Unidos
El Departamento de Comercio, a través del NIST, firmó cartas de intención con las nueve empresas y confirmó que tomará una participación minoritaria y no controlante en cada una. Que el Estado exija capital a cambio de fondos es un movimiento poco habitual, y es la primera vez que lo aplica a una tecnología emergente. Los fondos salen de la CHIPS and Science Act, la ley de 2022 pensada para repatriar la fabricación de semiconductores.
Así queda el reparto principal:
El paquete abarca nueve empresas en total. Además de las anteriores, reportes de la industria suman a Atom Computing, PsiQuantum y Quantinuum con montos cercanos a los US$100 millones cada una.
Anderon, la primera fábrica cuántica pura de Estados Unidos
El caso de IBM es distinto al del resto. La compañía usará su parte para crear Anderon, una empresa aparte con sede en Albany, Nueva York, que funcionará como fábrica de obleas cuánticas de 300 milímetros. El proyecto combina los US$1.000 millones del subsidio con otros US$1.000 millones que aporta IBM, más propiedad intelectual, activos y personal.
Lo relevante es el modelo. Anderon sería la primera fábrica cuántica "pura" del mundo: una planta neutral que produce obleas para terceros, no solo para IBM. Hoy no existe algo así. Cada computadora cuántica en operación la fabrica la misma empresa que la diseña, de punta a punta.
La idea es ser el equivalente de TSMC en lo cuántico: un fabricante independiente al que otras compañías le encargan sus chips. Ofrecería procesos de 300 milímetros con cableado superconductor y vías de silicio, listos para producir a escala. Esas obleas alimentarán chips como el Nighthawk de IBM, con el que la compañía busca la primera computadora cuántica tolerante a fallos en 2029.
Hay un matiz que conviene marcar. El anuncio de Anderon no incluyó una participación estatal declarada, a diferencia del 10% que el gobierno tomó en Intel. Y todo sigue como carta de intención, sujeto a la firma de documentos definitivos.
El mercado al que Anderon podría venderle también es acotado por ahora. Los clientes naturales son otras empresas de qubits superconductores, como Rigetti o SEEQC. Google fabrica los suyos, y las compañías de iones atrapados o qubits topológicos usan procesos que no encajan con esa línea.
Los US$10.000 millones que IBM pone por su cuenta
En junio de 2026, IBM sumó una cifra propia: más de US$10.000 millones en computación cuántica para los próximos cinco años. Es una partida separada del subsidio estatal, y conviene no confundirlas: una es dinero del gobierno con participación accionaria; la otra, capital que IBM destina a investigación, fabricación, alianzas y adquisiciones.
IBM llega a esta apuesta con la mayor flota de computadoras cuánticas del mundo y con Qiskit, el software que usa cerca del 70% de los desarrolladores del área.
Cómo reaccionó el mercado
Las acciones de las empresas del paquete saltaron el día del anuncio. Las startups como D-Wave, Rigetti e Infleqtion treparon con fuerza, varias más de un 30%, mientras que IBM y GlobalFoundries subieron de forma más moderada. Incluso IonQ, que no estaba en la lista, ganó alrededor de un 12%.
El salto muestra el apetito por un sector que todavía casi no factura. Es la misma señal que se vio cuando el Estado entró en Intel: la expectativa pesa más que los ingresos actuales.
Por qué el Estado entra al capital
La jugada encaja en una política industrial más amplia. La gestión de Trump ya había tomado participación en Intel, cerca del 10%, y en MP Materials, la minera de tierras raras. La lógica es asegurar cadenas de suministro consideradas críticas y contrarrestar el avance de China.
En lo cuántico, el argumento es doble. Por un lado, soberanía de fabricación: producir dentro del país la mayoría de las obleas cuánticas del mundo. Por otro, seguridad nacional, porque una computadora cuántica capaz de romper la criptografía actual cambiaría el tablero. La industria estima que el sector podría generar hasta US$850.000 millones de valor económico hacia 2040.
Conclusión
Detrás de los titulares hay dos historias que no conviene mezclar: el subsidio de US$2.000 millones con participación accionaria, y los US$10.000 millones que IBM pone aparte. Juntas, marcan que la computación cuántica dejó de ser promesa de laboratorio para volverse política de Estado.
Lo más concreto no es el dinero sino la fábrica. Si Anderon funciona como el TSMC de lo cuántico, Estados Unidos se asegura la base de manufactura de una industria entera, algo que ninguna otra región tiene hoy.
Para la industria cuántica, el anuncio es oxígeno: financia años de investigación sin exigir ingresos que todavía no existen. Para quien lo mira desde afuera como inversor, la cautela sigue vigente: son cartas de intención, no contratos firmados, sobre una tecnología cuya utilidad real todavía se está probando.
Reporte basado en anuncios oficiales y fuentes públicas verificadas al momento de su publicación.
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